Certificados de Eficiencia Energética.


La certificación de eficiencia energética de los edificios es una herramienta que nos permite conocer el comportamiento del edificio frente a la demanda energética del mismo.

Aunque desde diversos sectores de la población se ha extendido la creencia de que es una tasa o un nuevo impuesto, la realidad es que es una exigencia europea de 2002 (Directiva 2002/91/CE) que se traspuso en el Real Decreto 47/2007, de 19 de enero, pero que por falta de vigilancia desde los órganos competentes y nula información a los consumidores, su aplicación quedó relegada a la voluntad de los promotores, constructores y proyectistas.

Finalmente, los toques de atención de la UE, las sanciones y la preocupación medioambiental, confluyeron para que se aprobara el Real Decreto 235/2013, de 5 de abril, el cual traspone parcialmente la Directiva 2010/31/UE y aprueba el procedimiento para la certificación de la eficiencia energética de los edificios.

 

¿Qué información debe contener el certificado de eficiencia energética?:

La información que se aporta es la siguiente:

  1. Informe con la calificación energética y los datos y características del inmueble, generado por el programa de cálculo, el cual tiene una validez de 10 años.

  2. Descripción de las pruebas y comprobaciones realizadas en la visita al inmueble y justificación de la introducción de datos.

  3. Descripción de las mejoras propuestas, técnicamente viables, y su valoración económica.

  4. Cumplimiento de los requisitos medioambientales exigidos a las instalaciones térmicas.

  5. Como información adicional, aunque esto no es obligatorio, me gusta aportar una serie de consejos y recomendaciones para el uso de las instalaciones existentes, con el objetivo de aumentar el confort y disminuir la factura energética en lo que se pueda con la mínima inversión.

  6. Registro en órgano competente, seguimiento del trámite y emisión de la etiqueta energética provisional.

 

A partir de ésta información se conocen la demanda energética del edificio o vivienda y los equipos e instalaciones que la satisfacen. Y, en ese balance, se pueden proponer mejoras que ayuden a disminuir la demanda y/o mejorar el rendimiento de los equipos, con el objetivo de ahorrar en las facturas.

De manera implícita, la repercusión de una mejor calificación energética supone:

  • Mayor valor de mercado: la propiedad se diferenciará del resto de inmuebles de similares características o dimensiones en su venta o alquiler. Para los ocupantes, aportará una ‘imagen verde’.

  • Menores costes: El ahorro que supone que el inmueble cumpla con los requisitos de confort y habitabilidad con un menor gasto energético.

  • Mayores ingresos: Al estar más solicitadas, estas construcciones tienen unas tasas de vacantes en alquiler más bajas y mayores en ventas.

 

¿Qué trabajos se realizan?

Para aportar la información anteriormente descrita, es imprescindible realizar los siguientes trabajos de campo:

  1. Visita al inmueble, levantamiento de plano, toma de fotografías y comprobación de las orientaciones de las fachadas.

  2. Medición de la superficie útil real del inmueble y del volumen interior.

  3. Comprobación de la información que figura en el Catastro.

  4. Revisión de las instalaciones térmicas y comprobación de la caldera.

  5. Verificación del aislante de la envolvente, comprobación de puertas y ventanas y localización de los puentes térmicos.

 

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 @ Pide presupuesto aportando los siguientes datos:

  1. Dirección postal completa del inmueble.
  2. Superficie útil (en caso de saberla).

jabb@2015